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Nuestro enfoque

Ampliar la escala del aprendizaje temprano de calidad

La base de todo el aprendizaje y el desarrollo futuros se forma durante los primeros años de vida. Por eso, el aprendizaje temprano de calidad (mediante la interacción, el juego y la exploración) es crucial no solo para los propios niños, sino también para la sociedad en su conjunto.

Existe un fuerte movimiento global que promueve la difusión del aprendizaje temprano, preferentemente enmarcado en una gama de servicios integrados destinados a satisfacer las necesidades de los niños pequeños de forma holística. El aprendizaje temprano abarca la crianza positiva, la estimulación temprana, la nutrición y la salud. Sin embargo, está demostrado que en ocasiones la calidad se ve afectada negativamente cuando se amplía la escala de los programas de aprendizaje temprano. Con frecuencia, los niños más desfavorecidos quedan excluidos.

Nuestro objetivo de ampliar el ámbito del aprendizaje temprano se centra en programas que han demostrado su potencial para hacer posible el aprendizaje desde el nacimiento, en especial entre los niños desfavorecidos: programas de visitas a domicilio, receptividad en los progenitores y educación preescolar.

Llevar a escala el aprendizaje temprano es un objetivo en seis de nuestras estrategias nacionales (Brasil, Perú, los Países Bajos, Israel, India, y Tanzania) en nuestro trabajo de acercamiento a los niños romaníes en Europa. El foco de atención varía de un lugar a otro, al igual que los desafíos.


 

Reducir la violencia en la vida de los más pequeños

Estamos invirtiendo en programas para la reducción de la violencia en la infancia temprana en siete de los países en los que se centra nuestra actividad (Brasil, Israel, los Países Bajos, Perú, Tanzania, Turquía, y Uganda). Los principales objetivos de estos programas son los siguientes: prevenir la violencia directa contra niños pequeños; evitar la violencia dirigida contra quienes se ocupan de dichos niños, en especial sus madres; y combatir la violencia comunitaria en lugares en los que la situación llega a tal punto que los niños tienen miedo de jugar en la calle. Nos preocupa este asunto porque, independientemente de que los niños pequeños sean víctimas directas de la violencia o testigos de ella, el entorno violento afecta a su salud, a su capacidad de aprender e incluso al desarrollo del cerebro.

El estudio preliminar que hemos llevado a cabo con más de 10.000 familias de siete países ha confirmado la gravedad del problema, pero también hemos comprobado que, con ciertas intervenciones, se obtienen resultados en plazos de tiempo relativamente breves. Están aumentando a gran velocidad los datos científicos esperanzadores en este sentido, y ya hemos encontrado aliados comprometidos y atentos.


 

Mejora de las condiciones de vida de los niños pequeños

Según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud, un tercio de las enfermedades infantiles son atribuibles a entornos físicos deficientes. Además, entre los niños que viven en países en desarrollo, la probabilidad de enfermar es hasta 12 veces mayor que entre los de los países desarrollados. En total, los accidentes y los daños causados por las malas condiciones de vida provocan tantas muertes como el sida entre los niños de menos de cinco años de edad. Si se llevan a cabo una serie de pequeños cambios en la forma de planificar las viviendas y los barrios, sobre todo en las ciudades de países en desarrollo que están creciendo con gran rapidez, es posible mejorar de forma considerable la salud y el futuro de los niños pequeños. Este es el planteamiento en el que se basa nuestro objetivo de crear condiciones de vida saludables para la infancia temprana.

Hemos recopilado pruebas sólidas de que las condiciones de vida influyen de numerosas formas en el desarrollo y el bienestar de los niños. Sin embargo, los profesionales de la planificación y el diseño suelen carecer de los conocimientos necesarios para comprender hasta qué punto sus acciones afectan a las vidas de los niños pequeños.

Esto está íntimamente ligado con nuestros otros dos objetivos: la existencia de zonas seguras para jugar cerca de las casas de los niños, lo cual favorece su aprendizaje temprano; y un buen diseño urbano, que reduce la probabilidad de que se produzcan actos violentos. En la actualidad, la Fundación Bernard van Leer está desarrollando programas sobre condiciones de vida saludables en cinco (India, Israel, Perú, Turquía, y Uganda) de los ocho países en los que centra su actividad.