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El perdurable legado del diseñador de parques infantiles Aldo van Eyck

Katie Crepeau, redactora, Impact Design Hub, Londres (Reino Unido)

El arquitecto neerlandés Aldo van Eyck diseñó más de 800 parques infantiles en Ámsterdam entre los años 1947 y 1978. En este artículo se detallan los tres elementos de su éxito y se muestra el modo en que las organizaciones utilizan cada uno de ellos con el fin de crear espacios de juego para los niños de las ciudades en la actualidad.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Ámsterdam experimentó una gran transformación en el modo de enfocar la planificación y el diseño urbanos. El entonces desconocido arquitecto “rebelde” Aldo van Eyck comenzó a cambiar la política y la planificación, pasando de una metodología tradicional descendente a otra que partía totalmente desde la base, y cuyos beneficiarios eran los residentes más jóvenes de la ciudad.

Desde el año 1947 hasta 1978, Van Eyck construyó una red de más de 800 parques públicos para los niños repartidos por toda la ciudad de Ámsterdam. El primero de ellos, ubicado en el barrio de la plaza Bertelmanplein (en la foto). Foto • Archivos de la ciudad de Ámsterdam

Desde el año 1947 hasta 1978, Van Eyck construyó una red de más de 800 parques públicos para los niños repartidos por toda la ciudad de Ámsterdam. El primero de ellos, ubicado en el barrio de la plaza Bertelmanplein (en la foto). Foto • Archivos de la ciudad de Ámsterdam

Desde el año 1947 hasta 1978, con la ayuda de urbanistas, responsables políticos y de los propios residentes, Van Eyck construyó una red de más de 800 parques públicos para los niños repartidos por toda la ciudad de Ámsterdam. Esta constelación de espacios de juego –considerada “uno de los secretos mejor guardados del siglo XX” por la historiadora especializada en arquitectura Liane Lefaivre– incluyó en el plan de la ciudad a sus residentes más jóvenes de un modo nunca antes visto en los Países Bajos.

Han pasado ya casi seis décadas desde que, a la edad de 28 años, Van Eyck diseñó su primer parque infantil para el barrio de Bertelmanplein, en Ámsterdam. El parque se ha mantenido igual hasta hoy, dando a quienes jugaron primero en él cuando eran niños la oportunidad de sentarse en los mismos bancos de madera y de observar a sus nietos y bisnietos jugar en el mismo lugar.

La popularidad y la longevidad del trabajo de Van Eyck pueden atribuirse a tres tácticas principales: diseñó cada espacio con componentes geométricos sencillos y replicables; consiguió la participación de los responsables políticos; y aprovechó todo tipo de terrenos disponibles situados en cualquier lugar, por muchas dificultades que ello presentara. Como veremos, arquitectos, diseñadores y defensores de los espacios de juego de todo el mundo siguen empleando esas tácticas para crear lugares destinados a los niños que formen parte de los entornos urbanos de una forma segura.

Componentes geométricos sencillos
El parque infantil de Bertelmanplein, situado en una manzana atravesada por dos de las avenidas principales y por un canal, contiene tres elementos sencillos: un arenero en el centro, rodeado por una estructura metálica para colgarse y hacer volteretas, y bancos curvados de madera para que se sienten los padres y los viandantes que lo deseen. Otro elemento esencial, aunque suele pasar inadvertido, es la generosa cantidad de espacio abierto. En lugar de llenar la zona de esparcimiento con innumerables elementos para el juego de los niños, Van Eyck proporcionó un espacio abierto para que los niños pudieran correr, saltar y brincar.

A medida que Van Eyck diseñaba más parques infantiles, añadía nuevos elementos geométricos de juego al conjunto de piezas, como bloques cilíndricos y hexagonales de hormigón, así como estructuras más complejas para trepar, con forma de arco o de cúpula. En Aldo van Eyck: The playgrounds and the city (Aldo van Eyck: Los parques infantiles y la ciudad) (Lefaivre y otros, 2002), el autor e historiador en materia de arquitectura Francis Strauven escribió:

Van Eyck prestó especial atención a las distancias entre los radios para que los niños pudieran trepar a sus anchas sin peligro alguno. Incluso llegó a probar las posibilidades y los riesgos de su creación con la participación de sus propios hijos.

Estos elementos adicionales siguieron basándose en componentes elementales del lenguaje visual –formas geométricas– cuya potencia radicaba en su sencillez, que evocaba distintas asociaciones de ideas en cada niño. Van Eyck rechazó incluir elementos diseñados para recordar animales o seres mitológicos. Como argumentó en una conferencia que pronunció en 1962:

No son bastante reales. Un objeto de juego debe ser real del mismo modo en que una cabina de teléfono es real, pues sirve para realizar llamadas… Un elefante de aluminio no es real.

Los objetos que prefería utilizar para el juego, sencillos y geométricos, proporcionan a los niños un parque experimental para moverse con ejercicios de acrobacia y flexibilidad. Junto con los bancos, los setos, los arbustos y los árboles, Van Eyck dispuso composiciones con los objetos de juego, constantemente cambiantes, para todos los niños de la ciudad de Ámsterdam.

Hoy, la organización sin ánimo de lucro Playground Ideas está usando una metodología similar para crear parques infantiles en comunidades con bajos recursos de África, del Sudeste Asiático y de Sudamérica. La organización fue fundada por el australiano Marcus Veerman, que construyó su primer parque infantil en el año 2010 en la ciudad de Chiang Dao (Tailandia), y desde entonces los miembros del equipo de Playground Ideas han contribuido a construir más de 500 parques infantiles utilizando elementos simples hechos con materiales obtenidos localmente, como neumáticos desechados, madera, cuerda y tubos de metal. La biblioteca de diseño en línea de Playground Ideas1 tiene más de 180 objetos de juego que las comunidades de todo el mundo han utilizado para crear sus propios espacios de juego.

Si bien esa biblioteca es mucho mayor que la de Van Eyck, la variedad de elementos permite que más comunidades desarrollen su propios espacios de juego basándose en los recursos disponibles. Playground Ideas tiene un manual en línea de cinco pasos sobre el diseño de parques infantiles, que se está convirtiendo en una herramienta de diseño de “arrastrar y soltar” para esbozar parques de juego, que se lanzará en breve. Este conjunto accesible de recursos permitirá a un mayor número de comunidades crear sus propios espacios de juego, aunque no tengan acceso a un arquitecto, diseñador o urbanista.

Apoyo popular desde la base
De vuelta en el Ámsterdam del siglo XX, Van Eyck no realizó él solo la tremenda hazaña de construir 800 zonas de juego. Tras volver de la Universidad de Zúrich, se incorporó al departamento de obras públicas de Ámsterdam, lo que le permitió entrar en contacto con los responsables políticos. En aquel momento, el enfoque de planificación desde la base era demasiado vanguardista, y Van Eyck se encontraba en el lado minoritario, pero fue capaz de empezar a pequeña escala con los parques infantiles para luego introducir cambios progresivos en la planificación urbana de una forma más general. Con el tiempo, consiguió que incluso sus más firmes oponentes entre los responsables políticos se convirtieran en aliados de su enfoque.

Van Eyck aprovechó la atención a la importancia de la infancia que surgió durante la posguerra y logró el apoyo de los residentes de la ciudad para ampliar su programa de parques infantiles. Enterradas bajo montones de planos y de correspondencia del departamento, hay cartas de los residentes, que registran años de respuestas positivas y negativas a los parques infantiles: 8 cartas de 1953 (para entonces Van Eyck había construido ya 27 parques infantiles), 30 cartas de 1954 (alrededor de 41 parques infantiles), 52 cartas de 1956 (alrededor de 103 parques infantiles) y así sucesivamente. Entre esas cartas, las solicitudes de nuevos parques infantiles superan con diferencia al pequeño número de objeciones. Con el abrumador apoyo de los residentes y unos responsables políticos cada vez más convencidos, Ámsterdam quedó salpicada de espacios para el juego que eran fácilmente accesibles, seguros y muy apreciados por las nuevas generaciones.

En la actualidad, la organización americana sin ánimo de lucro KaBOOM! utiliza un enfoque similar desde la base para transformar barrios repartidos por los 50 Estados. En 1995, Darell Hammond, que entonces tenía 24 años, leyó una noticia en el periódico acerca de dos niños de la localidad que se habían asfixiado cuando jugaban en un coche abandonado, porque no tenían ningún otro lugar donde jugar. Hammond comprendió que esa tragedia podría haberse evitado y decidió hacer algo al respecto. Aprovechando su experiencia en liderazgo voluntario, Hammond construyó su primer parque infantil en octubre de 1995, en la zona sudeste de Washington DC, y desde entonces no ha dejado de construir nuevos parques. KaBOOM!, fundado de manera oficial en el año 1996, ha recaudado más de 200 millones de dólares, ha reclutado a más de un millón de voluntarios, ha encabezado la construcción práctica de más de 2000 parques infantiles y ha desencadenado un movimiento en todo el continente americano a favor del derecho de los niños al juego.

KaBOOM! ofrece un planificador de proyectos en línea, similar al de Playground Ideas, y ha desarrollado el “Mapa de Juego”,2 un buscador de espacios de juego y un modo de identificar dónde son necesarios. De manera similar a Van Eyck, Hammond ha aprendido a conseguir la participación de las personas y a aprovechar las relaciones con ellas: desde las autoridades locales hasta los residentes y los niños, e incluso la primera dama, Michelle Obama.

Concebir la transformación
Aldo van Eyck no buscaba lugares despejados y completamente limpios para construir sus parques infantiles. Empleó todo tipo de lugares para albergar nuevos espacios de juego: desde los desguaces o basureros a lo largo de los famosos canales de Ámsterdam hasta anodinas plazas. Ahí es donde entra en juego la pericia de un arquitecto para concebir la transformación y diseñar cada espacio de juego de modo que se acople a un lugar particular, y de ese modo ayudó a crear la red de parques infantiles de la actualidad. En la exposición instalada en el Museo Stedelijk de Ámsterdam se exhibió una notable serie de fotografías del antes y del después, que mostraban cómo terrenos que anteriormente habían estado abandonados se remodelaron para transformarlos en lugares dinámicos, llenos de niños. Al sacar a los niños de sus casas, las calles y las plazas de Ámsterdam recibieron una inyección de vida y de exuberancia, energía esencial para recuperarse del estresante y sombrío periodo de la guerra.

En la actualidad, una población creciente de arquitectos y diseñadores trabaja en comunidades con pocos recursos de todo el mundo, donde su destreza para concebir la transformación es esencial. El estudio de arquitectos TYIN tegnestue, encabezado por los noruegos Yashar Hanstad y Andreas Grøntvedt Gjertsen, ha trabajado en Tailandia, Birmania, Haití, Uganda, Noruega y Brasil. Habiendo presenciado una variedad de condiciones de vida y de estadios de desarrollo, TYIN colabora con las comunidades para diseñar estructuras apropiadas que respondan a las necesidades de la población local y que empleen los recursos y las destrezas que se encuentran cerca de cada ubicación.

Un reciente proyecto de éxito se encuentra en el barrio de Klong Toey –el asentamiento informal más grande y antiguo de Bangkok– donde TYIN trabajó con un grupo de estudiantes y de residentes locales para construir un parque infantil público y un campo de fútbol en un estrecho lote de tierra. Dadas las dimensiones del lugar de construcción, los arquitectos decidieron aprovechar al máximo el espacio vertical construyendo una espaciosa estructura de dos pisos de altura, encuadrada en una matriz de celosía de hierro y listones de madera. Equiparon la estructura con elementos para sentarse, columpiarse y escalar, además de dejar un espacio abierto para jugar al fútbol, al baloncesto y otros deportes. Empleando materiales de reciclaje y obtenidos localmente, los habitantes del lugar construyeron la estructura, que se ha convertido en una parte muy apreciada de la comunidad.

Ahora que se urbaniza cada vez más rápido y aumenta la presión sobre el espacio en que las personas trabajan, viven y circulan, el enfoque imaginativo de Van Eyck para proporcionar infraestructuras para los niños en los entornos urbanos es más crucial que nunca: idear planes sencillos y replicables; implicar a los ciudadanos y a los responsables políticos; y utilizar todo tipo de lugares. Van Eyck no consideraba las altas densidades de población fueran algo perjudicial, sino más bien una oportunidad para reducir las distancias entre los lugares a los que se acude a diario. Podría parecer que las ciudades de rápido crecimiento de África y de Asia plantean retos más difíciles que los que afrontó Van Eyck en la Ámsterdam de 1947, pero organizaciones como Playground Ideas, KaBOOM! y TYIN tegnestue muestran cómo sus ideas pueden seguir ayudando a los niños a prosperar en los entornos urbanos modernos.

 

Referencia

Lefaivre, L., Roode, I. y Fuchs, R. (2002). Aldo van Eyck: The playgrounds and the city. Ámsterdam: Museo Stedelijk.

Notas

1 Puede accederse a la Biblioteca de Diseño en el sitio web de Playground Ideas, en: http://www.playgroundideas.org/DesignLibrary.

2 Mapa de Juego se encuentra disponible en: http://mapofplay.kaboom.org/.